miércoles, 2 de diciembre de 2020

Pikunche del Pueblo de Indios y de las Mercedes de Cudau de Carlos Carvajal Barahona


 




El libro Pikunche del Pueblo de Indios y de las Mercedes de Cudau de Carlos Carvajal merece un reconocimiento y agradecimiento de los peuminos. Somos más que afortunados de que uno de los nuestros haya tenido no solo afán y entusiasmo, sino las capacidades para escribir un texto de la relevancia de este trabajo, el que debería animar a otros etnohistoriadores a buscar los orígenes prehispánicos de sus comunas. Es un esfuerzo mayúsculo, que supera el mero interés por el pasado como un objeto de estudio proveniente de la academia. En el caso de la historia, como es sabido, se trata de un interés especial por una realidad revisitada desde preguntas que nos formulamos desde el presente. Cuántas veces en nuestras mismas vidas nos ocurre que volvemos hacia atrás para volver a un determinado suceso o evento y nos lo explicamos en cada oportunidad de una forma algo diferente.

No creo que sea casualidad que una investigación de tanta relevancia para lo que fue un pueblo de indios haya visto la luz aquí, entre el cerro Gulutrén y el río  Cachapoal. Al menos yo no lo veo así, pues sostengo que nuestra identidad peumina, en donde paisaje y vivencia se funden, nos hace permeables a las inquietudes por conocer más y más de nuestro terruño. También ayudan a ello, por un lado, la prensa peumina, representada por décadas por “El Progreso del Cachapoal” y la “Revista Gulutrén” y, por otro, desde la academia, la excepcional “Historia de la Parroquia de Peumo”, de Walter Hanisch Espíndola y la tesis de licenciatura en Historia de Julieta Trujillo, asimismo otros trabajos que se han publicado en las últimas tres décadas, que nos han permitido ir de a pocos avanzando en la reconstrucción de los cimientos de lo que hoy somos.

Como es sabido, además, a medida que más nos conocemos más cambiamos también nuestra propia identidad, desafiada e interrogada constantemente. En mi caso, la lectura de este libro me ha situado, ya no en mi casa de Walker Martínez N° 313 (única comuna en Chile cuya calle principal tiene el nombre del mayor opositor al presidente Balmaceda), sino en un lugar de la increíble ruta del Qhapaq Ñan, conocido también como Camino del Inka. Según lo que nos informa el autor, viví en mi infancia unos 300 metros hacia el poniente del tambo ubicado en donde actualmente está el juzgado y la cárcel, mientras que el próximo tambo se encontraba donde hoy está la casa patronal de la ex-hacienda de Codao. Pero es cierto que no soy un peumino ancestral, sino más bien casi un recién llegado, en consideración a que mi familia se estableció acá por el año 1924.

Primero, aclaremos que el trabajo de Carlos Carvajal se inserta en la especialidad de la etnohistoria, que “es la rama de la historia y de la antropología que estudia a las comunidades originarias de una determinada región del mundo y su convivencia con otros grupos humanos, con la complejidad política e identitaria que ello representa” (definición de Wikimedia). En esta disciplina, no es menor el esfuerzo que tiene que hacer el investigador, pues debe constatar fuentes históricas muy antiguas y cruzar esta información con lo que la antropología y cada vez más la arqueología nos señalan sobre las culturas que habitaron en el lugar de estudio, en este caso lo que hoy conocemos como Peumo.

El autor trabaja en este libro sobre un objeto de estudio que no es ajeno ni impuesto, sino sobre algo que siempre ha estado con él y los suyos, pues se remonta hacia los siglos pasados en búsqueda de sus ancestros familiares y los de su comunidad, el barrio Aguas Claras. Debo decir que las descripciones tan primigenias de la comarca peumina son precisas, aunque ellas crean imágenes que distan mucho de lo que hoy conocemos. Ahora, si imaginariamente estuviéramos en la cima del cerro La Cruz quinientos años atrás, veríamos la senda del Qhapaq Ñan idéntica en su trazado a nuestra calle principal, también la estrecha huella que no llevaba al Ushnu Inka, altar que existió en el lugar donde ahora está la cruz, en medio de un tupido bosque de peumos, boldos y litres, entre otros árboles nativos. Hacia abajo, veríamos cultivos de maíz y de quinua cercanos a Ruka, también llamas pastando y quizás el tambo, a lo mejor agitado por la llegada de un chaskí que trae una noticia importante o por la visita de un kuraka representante del imperio. A lo lejos, además, divisaríamos la laguna Tagua-Tagua con su pukara imponente.

Muchas más imágenes y circunstancias se relatan en este libro, lamentablemente lejos de esta bucólica añoranza que me permito. La llegada de los españoles, aunque resistida con la participación muy importante del lonko Peomo entre autoridades pikunche no pudo evitarse y aquí se instalaron entonces los conquistadores. Las encomiendas de Peumo y Codao significaron en muchos casos la muerte prematura de muchos de los pikunche que habitaban este territorio y también de quechuas y quizás también de gente de otros pueblos cazadores-recolectores que intercambian productos con los asentados. En los primeros tiempos, la mortandad se debió sobre todo al trabajo excesivo en los lavaderos de oro cercanos. Los que sobrevivieron, fueron sometidos a una vida hostil y sacrificada, nunca exenta de abusos de diversa índole, ya fuera por los encomenderos, o por curas o personas nombradas en cargos por las autoridades españolas.

En el transcurrir de los siglos, el autor nos va dando a conocer cómo fue cambiando no solo el paisaje natural, sino el humano, y también las actividades económicas con las que la comarca se volvió parte de la época colonial y republicana. La minuciosa entrega de información, nos permite aventurarnos a conocer a personajes que dejaron sus huellas en diversos documentos notariales, judiciales y parroquiales, que el autor nos los trae a colación en su relación, junto a los habitantes originales y también a otras familias de heterogéneos linajes que confluyeron en ese Peumo tan alejado de la vida citadina de la capital del Reyno, como después de la República.

Con todo esto, nos habla Carvajal de la impronta originaria, a la que no rendimos ningún tributo hoy en día y si algún sacerdote intentó hacerla desaparecer, pervivió hasta bien entrado el siglo XIX. Hoy, gracias al trabajo de nuestro etnohistoriador constatamos que, hasta nuestros días pervive esa impronta. Y ello ocurre a pesar del largo proceso de mestizaje y a la par del sincretismo cultural, que nos la ocultaron. Perviven así también quienes estaban mucho antes de la llegada de los civilizadores, fueran inkas o españoles y los procesos de aculturación e integración forzada de los tiempos republicanos.

Lo más relevante es que, tal como se dice en la conclusión del libro, “en mi pecho hay espacio para los dos”, mestizo y picunche. Gracias amigo, tu esfuerzo nos permite reconocernos en la diversidad y en el respeto a esas miradas, pasos, pensamientos, afectos y emociones que esta vez se nos encarnan a través de la que fue tu travesía a los orígenes del este rincón de Chile que habita en nosotros.

 

 


domingo, 17 de junio de 2018

LUCHITO PÉREZ, EL ARQUERO VOLADOR DE LA UNIÓN VETERANA


LA DISCUSIÓN 11-04-2016 POR  RODRIGO OSES.
Luis Pérez (80 años) revela, sentado en el living de su hogar en Chillán Viejo, que cuando estaba a punto de firmar en Unión La Calera, proveniente de la reserva de Palestino, el presidente calerano le quedó mirando la mano derecha.

Era que no, si al recordado “arquero volador”, y leyenda de Ñublense, le faltaban dos dedos, pero se las había arreglado para brillar en el cuadro tricolor. “Pensé, aquí me fui cortado, porque sabe, siempre creí que desconfiaban que podía atajar por este defecto”, evoca “Luchito”, mostrando su mano diestra, en la que sufrió un accidente cuando a los 8 años se puso a “intrusear una motosierra”.

A pesar de la desconfianza, visaron su contratación en La Calera donde brilló para luego pasar a Trasandino, club desde el que emigró con 23 años al elenco chillanejo que militó en el Regional, Unión Español.

SE ENAMORA DE CHILLÁN
Proveniente de Cerrillos, Región Metropolitana, en 1959 “Luchito” se vino a Chillán tentado por una mejor oferta porque Trasandino le debía tres meses de sueldo.  “No tenía idea cómo era Chillán, pensé que era como las películas de cowboy, con carretas y caballos, así que llegamos al Salón Olimpia, en el bus Vía Sur”, recuerda iluminando la charla con su sonrisa.De inmediato se puso a las órdenes de Juan Ramírez que estaba entrenando al equipo en la antigua cancha de arena del estadio Nelson Oyarzún. Le bastaron una seguidilla de voladas, en un breve ejercicio, para convencer a los dirigentes que de inmediato le ofrecieron un contrato por 200 escudos, el que al día siguiente ascendió a 240 por petición del DT Juan Ramírez que temía que se lo llevara otro equipo. Tras un año en el Regional, el DT Martín García lo convenció para que firmara en Ñublense donde se ganó el cariño de la hinchada a punta de atajadas espectaculares.
-Y se fue a Ñublense donde estuvo entre 1960 y 1970.

- Don Martín me ofreció 150 mil, pero, pensé que aquí no dan primas. Y le dije “Don Martín ¿aquí no hay primas?”, no, misssh, querí casarte, me dijo. Me dieron pensión al tiro a pesar que habían problemas. Estuve un tiempo en el hotel España en Libertad. Después se puso difícil la cosa porque no pagaban al día y me fui a comer donde Custodio González, en el “Condorito” y ahí comían varios jugadores. Ahí conocí a Romerito.  Yo le dije usted juega. Me dijo sí pues, ¿no me conoce?, yo soy Romerito. ¿Y usted? le dije soy Luis Pérez vengo del Unión Español y voy a jugar en Ñublense. Lo encachado es que me dijo “y ¿usted en qué puesto juega? Porque ya me había cachado la mano con dos dedos menos, y me queda mirando y me dice…¿me está hueveando?, jajaja. 

-¿De ese plantel que jugadorazos recuerda?
- Segundo Castro era un espectáculo. Daba gusto verlo jugar. Mucha gente decía vamos a ver a Castrito. A mí siempre me salía una voladita buena. A la gente le interesaba que yo volaraba. Siempre decían “falta la volada de Luchito”. También el zaguero argentino Claudio González, el centrodelantero Borello, Romerito, Malloco Pérez, Mamani.

-La gente de la época dice que usted volaba con una gran agilidad. ¿Cuáles eran sus cualidades?
- Primero ágil para volar y seguro de manos. Aquí en Concepción, los diarios me pusieron el arquero volador. Mi historia es bonita, pero económicamente mala.

- Exactamente, sus contemporáneos en Ñublense me cuentan que sufrieron mucho en las pensiones y por los sueldos impagos.
- En la parte económica fue mala, en algunas pensiones nos daban cochayuyo con papas tres días seguidos porque no se pagaban los arriendos, aunque en lo deportivo vivimos lindos momentos como cuando inauguramos el estadio Nelson Oyarzún con la Selección Chilena y después con Cerro Porteño en partidos extraordinarios.

- ¿Qué recuerdos tiene de ese duelo con la Roja Mundialista del 62’?
- Uff, gran partido. ¿Sabe? A Ñublense le hicieron cuatro, perdimos 4-2, pero fue el único equipo al que le pasaron menos goles, porque a Temuco le pasaron 9, a Concepción 12. En la selección estaban todos, Juan Ramírez, Jorge Toro, Leonel Sánchez, Tito Filloux. El estadio estaba lleno y nos aplaudieron. 

- En el  partido con Cerro Porteño usted le rechazó un contrato a los dirigentes tras atajarlo todo.
- Sí, para mí fue un partido extraordinario. Los dirigentes de Cerro Porteño hablaron con los de Ñublense porque querían verme ya que había jugado bien. El presidente de Ñublense, Renato Solar, les dijo “aquí está la maravilla”. “Ahh, no es muy grande, pero en el arco parece un gigante”. Me dijeron si me gustaría jugar por ellos, yo les dije que hace poco había hecho contrato, pero pensé que pasa si soy un fracaso allá, me faltó quizás personalidad y dije que no.
-Usted terminó jugando de delantero...
- Sí, dos veces jugué de delantero. Una vez le hice un gol a Green Cross en Santiago. En aquellos años no había cambio de arquero. Me lesioné de un brazo y Segundo Castro se puso al arco y me fui arriba. Hice un golazo. Empatamos a uno. En Santiago los diarios comentaban que el arquero de Ñublense le había marcado al arquero que había jugado en la Selección Argentina Julio César Musimessi.
-¿Se fue dolido de Ñublense?
- Sí...(se emociona), nadie me dio las gracias después de 10 años. Eso me dolió. Solo “La Discusión” puso “Gracias Luchito”. Me retiré en Unión Veterana de Peumo  en Tercera División donde en 6 años gané la plata que no gané en Ñublense, pero siempre me la jugué y me volví a vivir con mi familia a Chillán.


domingo, 12 de noviembre de 2017

VOCES DESDE LA PEUMINIDAD




Los dos libros publicados a la fecha por la escritora peumina  Rosa Aránguez  Salas  “El Botón de Oro y Otros Cuentos” (2016) y “Palabras al Viento”  (2017), son una clara muestra de lo que yo llamo la peuminidad que es  la indagación de la identidad  propia y particular de nuestro pueblo. Ser  peumino  es una identidad forjada de vivencias, de recuerdos  compartidos que no son propios y que tienen sentido emotivo para quienes somos habitantes del  terreño  que se ubica en la cadena de cerro que comanda el Gulutren y el rio Cachapoal.

Tanto la prosa como la poesía de la “Rosita” como  se le  conoce tiene personajes protagónicos elementos como el río, el cerro, los paltos, limones y naranjos sus azares y  aromas es naturaleza  significada por  vivencias que si bien le suceden a personajes  conocidos o a ella misma, también  son anécdotas, sucesos que son reconocibles para muchos, los buenos tiempos de la capital del departamento de Cahapoal.  Su poesía  nos recuerdan las que aprendimos los primeros años, son  palabras cantarinas llamadas hacer declamadas, le permiten realizar reconocimiento a personas  y  circunstancias que le son  queridas. Sus cuentos son deleites narrativos, por cuanto su habilidad literaria le permite expresar en forma directa situaciones dolorosas o extremas  que  tiene un expresión poderosa, pues se alimenta de una sensibilidad y fineza propia de su condición femenina. Nada más que decir que invitar  a la lectura de sus creaciones.   

lunes, 29 de mayo de 2017

Noticias del "Tiburón"Ramos en las canchas peuminas

‘Tiburón’ Ramos debutó con póker de goles en Peumo
EL TIPOGRAFO, CL
Publicado el 31 Agosto, 2016 Por Alex Savoy

El experimentado goleador defiende al Club Deportivo Viña Rosario.

Renato ‘Tiburón’ Ramos se estrenó con lo mejor que sabe hacer, goles para todos los gustos, por el Club Deportivo Viña Rosario que milita en el torneo amateur de Peumo. El experimentado artillero que acaba de cerrar su paso por el profesionalismo marcó cuatro de los siete tantos con que su nuevo equipo derrotó sin apelación 7-0 al Club Deportivo Esperanza. Renato Ramos tuvo una dilatada trayectoria en equipos de Chile y el extranjero, destacando sus pasos por Unión Española, Audax Italiano, Palestino, Tecos de México, Bolívar de Bolivia, Universidad de Concepción, Antofagasta, entre otros clubes.

El Tiburón Ramos en Peumo
Publicado en

Las historias de jugadores retirados en el fútbol amateur - AS Chile

chile.as.com › Chile › Futbol
1 may. 2017
Renato Ramos se retiró en Palestino hace muy poco. Hoy trabaja en el fútbol formativo del cuadro tricolor, lo que alterna con su puesto de centrodelantero en el equipo Viña Rosario de la comuna de Peumo, a 160 kilómetros de Santiago hacia el sur.

"Ha sido una linda experiencia. Me recibieron y me han tratado muy bien. En general hay buena relación con los rivales, aunque con los roces propios del fútbol, pero no pasa más allá de la cancha. No hay mala onda, no hay mala leche; al contrario, hay un respeto de los compañeros, de los rivales y de la gente también", indica el Tiburón Ramos.

"Todavía tengo ganas de jugar e incluso me siento físicamente bien. Pero en la medida que pase el tiempo vamos a ir viendo. Además está el tema de la disponibilidad de tiempo, sobre todo ahora que estoy trabajando en el fútbol joven de Palestino, porque nos toca jugar los fines de semana también. La idea es conciliar el trabajo con la entretención de seguir jugando", agrega el ex '9' de los árabes, quien se vinculó en forma bien singular con el elenco de Peumo.
"Cuando estaba en la indecisión de seguir jugando o retirarme, me contactaron vía y les respondí que me esperaran porque todavía no había tomado una decisión. Después, cuando decidí no seguir jugando, nos volvimos a comunicar y ahí acordamos de qué forma yo podía empezar a jugar por ellos. Nos juntamos una primera vez, conversamos y empecé a jugar por ellos", expresa.
Mal no le fue al ex futbolista profesional en el Viña Rosario. "Tuvimos la suerte de ser campeones y clasificamos a la Copa de Campeones. Lamentablemente no pudimos avanzar más que dos etapas, pero como experiencia fue buena. Hay una directiva nueva y joven y para ellos fue muy bueno conseguir lo que se alcanzó El nivel no es malo, hay muchos jugadores con pasado por Tercera División o en cadetes. Dan ganas de ir a jugar, se ven cosas bastante interesantes", afirma, finalmente, el Tiburón Ramos.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

domingo, 16 de octubre de 2016

HISTORIAS EDILICIAS





HISTORIA EDILICIA I:
En la “esquina histórica” del pueblo, Alfredo Olmos trastabillo por enésima vez en los adoquines no afinados ,producto de la renovación patrimonial de la calle principal, se detuvo y levanto la mirada hacia el emblema del cristianismo que desde la punta más alta del cerro resguarda que don Sata no vuelva hacer de las suyas en la comarca -y sin darse cuenta como- se escuchó así mismo decir“cuando se jodió este pueblo”. Cerró la boca y por un momento pensó que más de alguien lo había escuchado, pero todo parecía en regla, el taxista seguía en su puesto de conducción a la espera de pasajeros, los transeúntes pasaban como si nada, entonces se escuchó el graznido del pavo real como única respuesta.
HISTORIA EDILICIA II
Celedonio Zapata como todos los días,  se adelantó  en despertar  al canto del gallo, hizo un rápido balance de los preparativos que había realizado la noche anterior para tener todo listo y dispuesto de modo asistir a muy temprana hora  a emitir su sufragio, evitándose  una espera tediosa. Cierto que a él, por su lugar en el panteón de los héroes de la patria no tendría mayores problemas, pues le permitirían saltarse la fila, pero eso  no estaba altura de su condición del último sobreviviente de los soldados de la Guerra del Pacífico del  pueblo  de los paltales y naranjales.
Su nieta,al  sentirlo ya haciendo los preparativos para salir, le preparo  un tazón de  té con miel y una paila de huevos así se aseguraba que no le fueran fallar las fuerzas, pues ya era considerado un milagro que se mantuviera en tan buen estado de salud a su casi 110 años de edad.  Como era de esperar al le gustaba ir solo y muy  engalanado  con el uniforme de parada que el Ejército de Chile se  encargaba de renovarle  cada tres años, le sumaba a ello,   todas las charreteras que le reconocían su heroísmo en las batallas.
Su andar lento  le permitía mantener un donaire  y también pensar en lo orgulloso que se sentía de poder ir elegir a  quien lo iba representar en el municipio.  En eso, él  ya tenía elegido desde hace mucho tiempo a su candidato, era lamentable que no pudiera alcanzar la alcaldía, pues el voto del campo lo manejaba los dueños de fundo y eso hacía que tuvieran la mayoría de los regidores, con todo la señora alcaldesa lo había hecho muy bien  era cosa de ir viendo como  todas las casas del  barrio Arboledas  en sus patios están adornadas de plantas y jardines,  y el pueblo era otro con el alcantarillado y sus calles pavimentadas.
“No podré  ver seguramente como Alcalde a mi candidato a Regidor, lastima es un hombre sencillo pero muy preparado y por sobre todo muy servicial” pensó, cuando ya por fin llegaba al lugar de votación,  el militar de la  guardia de la entrada,  se cuadro y le hizo el saludo de rigor. Paso  a la mesa N°1 y como siempre fue el primero en emitir el sufragio, sintió un flash, el anuncio de que la concurrencia con el sufragio de Celedonio Zapata era  noticia, tomo sin más el camino de regreso y saludo a los numerosos ciudadanos que se disponían a ir a las urnas. Se detuvo en la plaza y se sentó en un banco debajo de un frondoso peumo…en eso sintió el llanto de un bebe  que emergía desde un coche azul, y vio al diminuto jardinero municipal acercarse a la guagua y ponerle el chupe en la boca, se adueñó  de   lugar un silencio solo a ratos interrumpido por el canto de un zorzal.

domingo, 10 de mayo de 2015

VIVENCIAS DE PEUMO Y DE CODAO

MEMORIAS

DE UN

NIÑO ESCRITAS

POR UN ANCIANO



Eduardo Pino Zapata



Mi madre era de origen campesino, hija de Jeremías Zapata; carpintero y encargado del taller de fundición en el fundo el Codao y recuerdo muy bien el fuelle con el cual avivaban el fuego donde la fragua permitía modelar el hierro y el acero al rojo sobre el yunque donde los golpes de un combo hacían nacer las herramientas: palas, guadañas, picotas, azadones, rastrillos, arados, herraduras y quizás cuantas otras cosas.
En alguna parte leí que esas tierras habían sido parte de la encomienda de doña Inés de Suárez, la compañera de Pedro de Valdivia y después esposa de Rodrigo de Quiroga. Pero los Zapata al parecer eran familia antigua en el valle del río Cachapoal y uno de ellos - Martín Zapata – quien se casó con Isidora San Martín matrimonio del cual había de nacer el abuelo Jeremías, quien a su vez se unió con mi abuelita Mercedes, de la cual conservo un recuerdo borroso. En todo caso eran apellidos de familias antiguas en esa comarca con una larga parentela y en mis recuerdos de niño, atesorados en los días de vacaciones cuando mi madre nos mandaba a veranear al campo conocí a algunos de ellos. Tengo la sensación de que los varones eran escasos y que la parte femenina era de lo mas atractiva. Los hombres se iban a la guerra y a menudo no volvían y después, a las minas donde se ganaba buen dinero pero regresaban con los pulmones hechos pedazos por la silicósis, principalmente los que se iban a las minas de cobre en El Teniente, que recién iniciaban sus faenas.
Por eso cuando me refiero a las guerras, pareciera que no gozaban del entusiasmo patriótico conocido en los libros de historia pues las filas de los regimientos se llenaban con las, levas cuando – así lo contaba mi bisabuela Carmen que murió ¿o vivió? de más de cien años y de ahí para adelante no quiso llevar la cuenta – una vez para la revolución del 91 llegó el tren a la estación y una banda se puso a tocar sus marchas y su música juntando gente cuando por la novedad no se dieron ni cuenta que los tenían rodeados y bayoneta en mano echaron a los hombres al tren y se los llevaron. Se salvaron, eso sí los que andaban en las chacras o cuidando ganado… y desde entonces a los hombres los llevaban escondidos a los cerros y allí los iban a ver las mujeres y les llevaban algo de comer… y se supone que les brindaban otros homenajes como “saludo a la bandera de sus amores” hasta que volvió uno que otro porque el 91 en Concón y Placilla murieron mas chilenos que en toda la guerra del Pacífico.
En cuanto a mi abuelo paterno, Clodomiro Pino, había hecho carrera como ferroviario, terminando como maquinista en el ramal de Pelequén a las Cabras y cuando se jubiló se compró una “quinta” en Peumo, al lado de la cancha de carreras. Era casado con Eudosia Molina, quien era hija de Cornelio Molina y Leocadia Orellana…que “venían de Talca”. Mi otro bisabuelo, el padre de don Cloro, era hijo de Mercedes Pino (hombre) uno de cuyos hijos, el tío Merceditos alcancé a conocer cuando era niño. Allí vivían sus hermanas María, que al decir de muchos era la mas bonita y que se casó con Reinaldo Alvarado el primer dueño de microbuses que hacía el recorrido entre Peumo y Las Cabras y finalmente se fueron a vivir a Santiago donde nacieron dos hijos, los Alvarado Pino, una niña muy agradable la Marujita y un hombre Fernando, que sería contador (cito estos hechos un poco para ver la movilidad social unida al proceso migratorio campo ciudad en el siglo XIX), completando la lista de las tías Carmen, Victoria, Sara, la tía “Tola”(nunca supe como se llamaba).
Mi madre no las quería mucho y de mi abuela –su suegra- decía que era mulata y “cayanúa” es decir, tenía “cayana” signo indiscutible de sus orígenes africanos disimulados por el mestizaje y sumergidos en el mundo de los criollos.
Bueno, para el caso da lo mismo y más que seguro los Pino, Zapata, Lara, Vásquez, Orellana, González y Soto del valle del Cachapoal deben ser algo así como parientes lejanos de nosotros. Entre ellos había de todo. Mi madre tenía tres hermanas: la tía Rosa, la tía Celina- que se hizo monja- la tía Elena y los tíos Julio y Manuel. Este último se fue al norte y allí se perdió su rastro durante los años del plebiscito entre Tacna y Arica, parece, como “activista” chileno en Tacna.
Recuerdo también a la tía Teresa, alta y animosa, una de cuyas hijas –la Fanny- era muy linda y se casó con el “negro” Acevedo – que era el contador de la Facultad de Filosofía y Educación, es decir “hizo su suerte”.
Pareciera que las niñas de esos lugares llamaban la atención y en cuanto a mi madre, a juzgar por una fotografía que guardó por muchos años, era una gordita, carita redonda, muy inteligente  atractiva cuyos encantos enamoró a mi padre un vecino de Peumo; simpático, tentado de la risa y como se decía entonces “Picado de la  Araña”.
Por cierto en la familia hubo algunos mas afortunados que otros y entre estos “otros” estuvieron el tío Cruz y la tía Juana. El primero era una especie de “ajuerino” o trabajador campesino “no obligado” cuyo destino era ir y venir buscando alguna obligación y de quien, cuando murió, sus amigos decían que había quedado virgen pues la única mujer que lo recibió en su casa había sido la viuda de un inquilino que se casó con él para poder seguir disfrutando la casa, el huerto y el cuarto de tierra de beneficio que había tenido su marido y cuando el tío Cruz quiso acudir a ella ilusionado por sus derechos conyugales se quedó con las ganas no mas porque le cerraron las puertas del dormitorio.
Otra de las infortunadas sería la tía Juana, que recorría los caminos y llegaba de vez en cuando a casa de mi abuela para comer, viviendo solo del pan y el cariño que le daban aquellas que la conocían.
Hubo por ahí una hermanita menor que tenía facultades mágicas y adivinatorias y de la cual-dijeron- se había enamorado un nomo o duende y que murió muy jovencita después que se mudaron desde Pichidegua a Peumo para huir del duende que no la dejaba tranquila, especialmente si la visitaba o hacía amistad con alguien joven pues cuando éste la iba a ver se le encabritaba el caballo y si pasaba a la cocina a tomarse un matecito, no alcanzaba ni a probarlo porque se le daba vuelta la tetera, apagaba las brasas y ¡ se acabó la visita!.
Total el cura de Peumo conversó con ella en unas misiones y después e unos exorcismos la familia resolvió mudarse a Peumo pero al llegar allí con todas sus cosas en carreta, y cuando alguien preguntó ¿Dónde quedó la piedra de moler que no la encuentro?.... y una vocecita infantil respondió “¡aquí esta yo la traje!” Era el duendecillo que se había escondido entre las cosas de la mudanza… y bueno, tal como me lo contaron lo cuento.
Total, para que las cosas existan hay que creer en ellas y por entonces todavía quedaban duendes y nomos, y almas en pena o aparecidos pagando alguna manda. Además en los campos del Valle de Cachapoal se contaba que allá por los cerros cerca de Las Cabras había una cueva donde se juntaban las brujas, seguramente herederas del shamanismo premapuche y de una cultura agraria antecesora de lo araucano y me parece recordar que la conocían como “ la cueva de Salamanca”¿Salamanca? ¡Vaya uno a saber porqué! y desde luego nada tenía que ver con la universidad de ese nombre.

En cuanto a mis abuelos, pasaron a ser vecinos cuando cada uno por su cuenta adquirió una “Quinta” al lado de la cancha de carreras -carreras de caballos se entiende,- donde nunca pude ver alguna pero sí recuerdo que allí se hacían las Ramadas del Dieciocho. O sea de las Fiestas Patrias y  entre ellas ¡oh recuerdos de niño! La que más me llamaba la atención seria una de esas donde ardía el patriotismo con cuecas con piano, Arpa, Guitarra y panderetas cuya popularidad sobresaliente parecía surgir de los méritos de unas mozas o niñas de lo más alegres, aunque allí no iba ninguna dama decente, en una actitud discriminatoria que por entonces no acertaba a comprender.

En esa vecindad Los Pino eran vecinos de los Zapata y poco mas allá de la casa señorial de un Sr. Enrique Peña y años más tarde supe que se sumaron los Olea, de humildísimos orígenes y que hicieron fortuna vendiendo Paltas, Naranjas y Limones que llevaban en tren a Santiago.
Pero mi padre no tenía vocación para esas cosas y en cambio le echó el ojo a una de sus vecinitas, la Humbertita, que venía precedida de justa fama de estudiosa, inteligente y atractiva. Había estudiado en la Escuela Pública de Codao donde la señora Sara Ossa ó “misiá” Sara como entonces le decían, llevó como visita a una joven, Miss Mac Colly, quien quedó impresionada con esta niñita de chal y rebozo que tenía tan linda letra, que recitaba tan bien y le dijo a Misia Sara que una personita tan linda y tan valiosa no se podía perder y por eso tomaron la iniciativa de llevarla a dar un examen a la Escuela Normal Santa Teresa, en Santiago.

Eso debió ser por allá por los años 20, cuando se recibió como maestra de Escuela Pública y con sus 16 o 17 años, se fue a trabajar a la Escuela de Almahue, poco mas allá de Pichidegua hacia el sur de Codao, pasado el río Cachapoal y, según me contaba mi tío Miguel- hermano menor de mi padre- mi padre enamorado hacia sus expediciones desde Peumo, caminando por la orilla del río para ver a su adorada vecinita y convencida por estos testimonios que no eran de ningún duende enamorado, terminaron contrayendo matrimonio allá por los años 1925.

domingo, 19 de abril de 2015

CAMPAÑA DE ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 1964


COMENTARIO DE LUIS "PERA" JIMENEZ EN FACEBOOK:Esta fotografía la he querido publicar con el objeto de saludar al mundo socialista, con ocasión de un nuevo aniversario y para éste efecto, voy a nombrar alguno de los personajes que aparecen de izquierda a derecha, a saber: MARIO ACHURRA, hermano de Emilio Achurra quién fuera un destacado dirigente del Partido Socialista en Peumo y Gobernador en época de la Unidad Popular.,a continuación vemos al Doctor Tafer Urbina, Poeta , un hombre de izquierda, que colaboró en todo aspecto con el Partido Socialista, Después viene el Diputado Socialista Alejandro Chelén Rojas; La compañera Socialista ELSA SÁNCHEZ, dirigente del partido en su época y funcionaria del Hospital de Peumo, cónyuge de Hugo Pérez , quién fuera, Presidente del Partido Socialista, hoy , marginado, por haber sufrido una traición....; doña Elsa aparece saludando a doña HORTENSIA BUSSI, cónyuge del Compañero Presidente SALVADOR ALLLENDE G.., quién aparece en la Foto sentado y con sombrero, en el Micrófono el Compañero dirigente del Cobre, después Diputado del Partido Socialista , compañero Héctor Olivares Solis: detrás de él se observa al compañero Oscar Pedrero Pedrero y a su lado don Fernando Verdugo. Quiero a través de éstos personajes rendir un Homenaje a todos aquellos hombre que dieron su vida por el ideal socialista, para hacer de nuestra patria un lugar justo para la clase trabajadora, y un partido con gente que se preoucupara de los principios de justicia social , con derechos a disentir,dentro de los principios de la democracia interna, pero respetando las ideas distintas, pero no , apoyando o pasándose a otros partidos con otros ideales , al margen de los principios socialistas.-

martes, 24 de marzo de 2015

ASENTAMIENTOS CERAMICOS TARDIOS EN EL CURSO MEDIO DEL RIO CACHAPOAL. CHILE CENTRAL1 Iván Cáceres Roque Catherine Westfall Francisco Gallardo

"En la comuna de Peumo se han registrado numerosos hallazgos ocasionales de cerámica
de los períodos temprano y tardío en las localidades de La Rosa, Concha y Toro,
Rosarío Rio y Rosario Cerro (Cáceres et al 1994b). Aunque se desconoce el contexto,
algunos de los materiales se han conservado por aficionados y propietarios lo que ha
permitido acceder a ellos, siendo el acceso a los sitios, en otros casos, en extremo
difícil". pag2 .Actas del 2° Taller de Arqueología de Chile Central (1994)

jueves, 19 de marzo de 2015

- Plan Maestro de Regeneración Urbana Comuna de Peumo

Como se puede ver los cambios que observado nuestro centro urbano son el resultado de esta iniciativa gubernamental que tuvo un correlato de participación ciudadana, en su diseño, más no el proyecto que en su ejecución han causado cierta disconformidad de los habitantes.

https://www.google.cl/?gfe_rd=cr&ei=exULVb3yGZOIqQWap4CABw#q=plan+municipal+de+cultura+peumo

BEATARIO DE LA PARROQUIA DE PEUMO

"Encontré información de otros dos beaterios en el siglo XVIII, ambos
fundados por hombres de Iglesia. El Beaterio de Peumo, fundado
por el párroco del lugar Dr. Antonio de Ziiiiiga (en el cargo de 1758 a
1812), quien lo instituyo para dar oportunidad a las mujeres de tener
una vida de perfección en su parroquia y para que se dedicaran a la
contemplación, llevaban hábitos de Capuchinas, tenían aprobación
episcopal y el niimero estaba limitado a 12, pero se añadieron otras con
el titulo de criadas para la casa de ejercicios y llevaban hábito y vida
como las religiosas,,. Las beatas realizaban labores de educación y servicio,
cuidaban la casa de ejercicios y atendían las escuelas del phoco,
que eran dos. También recibían niñas internas por las distancias en el
campo, niñas desamparadas y personas arrepentidas, cumpliendo entonces
el papel de casa de recogidas. Esta funcidn del beaterio trajo algunos
problemas al fundador respecto de utilizar el argumento de la
doctrina y la educación moral para las niñas para proveer de sirvientes a
algunas familias de la región. Un expediente muy interesante sobre el
caso de dos nibs indias o mestizas, hijas de Esteban Gutiérez, da información
interesante, comenzando por esta de la educación de Niiias. En
este caso, el beaterio contaba con una escuela a cargo de “españolas
voluntarias” y “pobres”. Estas vivián en “cuartitos”, que a su vez servían
para acoger a la población que entraba a ejercicios espirituales dos
veces al año. Se lo acusaba, por el subdelegado, de que quitaba las hijas
a los indios para poblar su beaterio, y por ello insiste en que son españiolas.
Reconoce que recogia niñas, pero ellas eran huérfanas a las que se
les enseña a leer y escribir, instrumentos de música y canto, a hacer
flores y ayudar en la misa como sacristanas. No solo eran de los alrededores,
sino que de “muy lejos” como la isla Mocha, Talca, Aconcagua y
Santiago. Anexa la distribución de las labores diarias de las que el “vulgo
llama beatas”, que vestían el mismo hábito de las terceras de San
Francisco en la ciudad de Santiago, esto es: ‘por calzada unas chinelas
grandes que cubren lo más del pie, sin medias”.
En Las beatas en Chile colonial:
En el corazón de lo social y en el margen de la historiograFía
Revista Dimensión Social  Número 19. Historia Social 2004-2005


PLAN MUNICIPAL CULTURA DE PEUMO 2014-2016

He leído el Plan Municipal de Cultura Comuna de PEUMO
2014- 2016, solicitado a través de la página de transparencia del municipio. Este instrumento será de utilidad en la medida que se ejecute lo que ahí se plantea, lo cual no es solo responsabilidad del Departamento de Cultura, sino que del conjunto del municipio y particularmente del Alcalde y el Concejo Municipal. 

El documento esta bien orientado e intenta abordar en su integralidad la temática cultural, se trata de un buen trabajó y que debiera marcar un hito en la gestión cultural de la comuna.
A continuación expondré algunos propuestas que pudieran ser incorporadas en el animo de fortalecer nuestra identidad y patrimonio.
en el acápite de personajes solo se menciona a Jean Buchanan (ex alcaldesa)
-Elianita Droguet (cantora). partida hay que agregar Antonio de Zuñiga a Martín Calvo Encalada a Victor Achurra ..ademas de indagar sobre otros personajes que también fueron relevantes, mencionados en libro Parroquia de Peumo, Hanisch Espindola.
En patrimonial no hay ninguna mención a las explotaciones mineras de la cuales quedan vestigios en los cerros de la comuna. Entre las más significativa el muro del cerro Pio- Pio que se presume construido para un uso minero.
Tampoco se menciona que hay existen vasijas y otros utensillos prehíspánicos que hoy día están en manos de particulares y que urge cautelar para que a futuro sean parte del Museo de Peumo.
Tampoco se menciona la Fabrica de Papel que funciono en Peumo entre 1886-1912 Aproximadamente).
Protección patrimonial de la edificación de la Hacienda La Rosas y la Casa-Hacienda de Codao.
Utilización de la tecnología digital para subir fotos antiguas de Peumo, subir texto sobre peumo y literatura local.
a modo de ejemplo, testimoniospeuminos.blogspot.com que administro esta cerca de las 18.000 visitas
Remodelación del espacio que hoy ocupa la biblioteca las dependencias de cultura (hay un proyecto en la SECPLAC)
El municipio debiera dejar un fondo para imprimir un libro cada año podría intercalarse la creación literaria con investigaciones históricas y de manifestaciones culturales.